LA BRÚJULA DORADA

DIRECCIÓN: Chris Weitz
TÍTULO ORIGINAL: The Golden Compass (2007)
PAÍS: Reino Unido, Estados Unidos
GUION: Chris Weitz, basado en el libro Luces del Norte, de Philip Pullman
FOTOGRAFÍA: Henry Braham
MÚSICA: Alexandre Desplat
DURACIÓN: 113 minutos

 
       

Juan Carlos Romero Puga | @jcromero

Poco tiene que envidiarle La brújula dorada a otras cintas en cuanto a su despliegue visual y sus logros técnicos. Sin embargo, la adaptación del texto de Philip Pullman presenta una enorme desventaja frente a trabajos similares como Las crónicas de Narnia o la larga saga de Harry Potter:

Para una película de corte infantil, La brújula dorada resulta un abultado cúmulo de datos y personajes que lo obligan a uno a regresar reiteradamente durante la proyección para establecer mentalmente las relaciones entre ellos y, al final, entender de que lado de la línea debe ponérseles.

De nuevo estamos ante un mundo fantástico, en el que los seres humanos están acompañados desde pequeños por una representación animal del alma a la que llaman daimonion, la cual va madurando junto con ellos, ayudándoles a desarrollar un espíritu crítico e independiente.

Entre los humanos y su hambre por conocer de las cosas se interpone el Magisterio, un grupo colegiado de hombres que condena la indagación y califica de herejía cualquier posición que desafíe su autoridad. Lyra, una niña de 12 años marcada por una vieja profecía, descubre que los miembros del Magisterio han decidido mutilar el alma de los niños con el fin de mantenerlos en un estado de perpetua ingenuidad y conservar su posición incuestionable.

El director del filme, Chris Weitz no logra establecer un balance entre la energía que reclama una historia de aventuras y la necesidad de presentar a los actores de una épica que nos es sugerida, pero de la cual no vemos ni un asomo. El planteamiento se come el atractivo, a tal grado que la invitación a dejarse llevar por un relato fantástico es difícil de aceptar cuando uno está medio perdido tratando de averiguar quién es quien.

No quiero decir que La brújula dorada no sea un trabajo de buen nivel. Lo es. Pasa que ante la expectativa generada, honestamente el resultado decepciona dejándolo a uno a la espera sincera de que la segunda parte resulte mejor, que el nivel de dramatismo aumente y que por fin los personajes nos muestren emociones reales, pues ésta nos ha quedado debiendo al no ser capaz de generar un poco de suspenso, un vuelco, un sobresalto.

Por lo que hace al germen del relato, debo decir que en lo particular sí encuentro un mensaje de sano desafío colado en la trama. No obstante ello, encuentro todavía más fascinante que la Iglesia Católica se sienta aludida de inmediato e inicie una cruzada ignorante contra la película, al afirmar que puede "conducir a los niños al ateísmo".

Me parece invaluable que los altos jerarcas se sientan tan bien retratados en el Magisterio del que tanto se habla en la película, como una orden religiosa que ahoga la individualidad y controla las almas. Usted no se preocupe mucho, ya que sus hijos no tendrán problema en distinguir la diferencia entre realidad y ficción —por más que éstos se parezcan.

A la espera de los dos siguientes capítulos que completen esta trilogía, La brújula dorada parece bastante contenida. Lo menos que puede esperarse es un mayor desarrollo de personajes que en esta ocasión se quedaron en el nivel de meros accesorios. Ojalá que lo poco ofrecido sea mera dosificación y que la historia explote de verdad en el futuro.

 
 
 
 

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