FOXCATCHER

DIRECCIÓN: Bennett Miller
TÍTULO ORIGINAL: Foxcatcher (2014)
PAÍS: Estados Unidos
GUION: E. Max Frye, Dan Futterman
FOTOGRAFÍA: Greig Fraser
MÚSICA: Rob Simonsen
DURACIÓN: 129 minutos

 
       

Juan Carlos Romero Puga | @jcromero

Es 1987. John E. du Pont, heredero de una de las fortunas más grandes del mundo, le ofrece a luchador y medallista olímpico Mark Schultz (Channing Tatum) mudarse al centro de entrenamiento que ha construido dentro de su enorme propiedad —la granja Foxcatcher—, donde tendrá un sueldo generoso y todas las facilidades para prepararse para los campeonatos mundiales de la especialidad y los Juegos Olímpicos de Seúl. La propuesta es desconcertante porque no queda claro qué gana él de un arreglo como ese.

La confesión, patética, llega minutos más tarde dentro de la película. En un breve momento de camaradería entre el atleta y su patrocinador, este último confiesa que cuando era niño sólo tuvo un amigo: el hijo del chofer. Sin embargo, a los 16 años descubrió que su madre le pagaba al otro muchacho para estar con él.

Foxcatcher, la cinta de Bennett Miller, no exagera en el dibujo de este personaje; un reportaje publicado en 1996 por The New York Times, luego de los hechos que se narran en esta película, y que vale la pena descubrir, habla de Du Pont como un niño dolorosamente solitario, en un hogar sin padre, que usó su fortuna heredada para comprar lo que no tenía: compañerismo, admiración, autoestima.

Interpretado por un fantástico e irreconocible Steve Carell, Du Pont no tiene talento; más bien, compra y construye con el talento de otros un mundo imaginado en el que él es un ganador, en el que un grupo de deportistas de altísimo nivel lo llama mentor y coach, y en el que incluso se hacen documentales sobre su obra y sus aportaciones. Una vez más, la cinta no exagera ni pretende hacer una caricatura; hoy en día aún pueden verse en plataformas como YouTube algunas de las piezas que el millonario se pagaba y en las que se atribuye logros deportivos como ser el padre del triatlón en Estados Unidos.

El guion de E. Max Frye y Dan Futterman plasma con claridad el comportamiento errático y casi aterrador del sujeto poderoso y perturbador, pero incompleto como hombre, que urgido del respeto de los demás adopta una retórica pseudopatriótica, como si él mismo hubiese peleado en la Guerra Civil ("Yo dirijo hombres y estoy dando esperanza al pueblo americano", se le escucha decir). Para asegurarse el éxito y reclamar el crédito como productor de un campeón olímpico, Du Pont no recluta sólo a Mark, sino a también a su hermano David (Mark Ruffalo), otro medallista con un verdadero don para entrenar luchadores, quien involuntariamente detonaría el interés en el millonario y sus obsesiones.

El tono narrativo tiene un gusto amargo, de un descenso continuo. Cuando conocemos a los personajes, los mejores tiempos parecen haber pasado. A lo largo de los 129 minutos, Foxcatcher no muestra una sola gran victoria deportiva, y si la hay, ésta es empañada por la presencia intrusa de Du Pont, el papel que seguramente cambiará la carrera de Steve Carell como actor. Así de buena es.

 
 
 
 
  

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