HULK, EL HOMBRE INCREÍBLE

DIRECCIÓN: Louis Leterrier
TÍTULO ORIGINAL: The Incredible Hulk (2008)
PAÍS: Estados Unidos
GUION: Zak Penn; basado en los personajes de Stan Lee y Jack Kirby
FOTOGRAFÍA: Peter Menzies Jr.
MÚSICA: Craig Armstrong
DURACIÓN: 112 minutos

 
       

Juan Carlos Romero Puga | @jcromero

Mucho más cerca de la serie de televisión de finales de los setenta, que de la cinta de 2003 dirigida por Ang Lee, Hulk, el hombre increíble decepcionará —y qué bueno— a la legión de iniciados que suele saltar después de cada adaptación, para verificar, historieta en mano, su pureza.

Aunque respeta parcialmente algunas premisas del cómic creado en 1962 por Marvel Comics, esta nueva versión del francés Louis Leterrier reelabora durante los créditos iniciales aquella secuencia clásica del serial televisivo en que Bill Bixby se veía expuesto a una sobredosis de rayos gamma, dando vida a una criatura de piel verdosa y fuerza sobrehumana. El director evita contar la historia otra vez desde cero para enfocarse ya no tanto en los demonios internos del personaje ni en el trasfondo psicológico que daba origen al monstruo, sino en la historia del sujeto que vive huyendo, escondido en las sombras, tratando de controlar a la bestia, antes de que otros logren hacerlo.

Muy superior a Eric Banna en su interpretación del Dr. Banner, Edward Norton se acerca mucho más a la idea del tipo vulnerable y reservado, capaz de desdoblarse en un ser que le es completamente opuesto. La cinta no se apresura en saciar la curiosidad por la primera transformación, pero tampoco se hunde en largos y cerebrales preámbulos antes de perderse en un espectáculo visual sin sentido.

Leterrier logra un mayor balance entre acción y drama; el interés en Hulk, el hombre increíble no depende exclusivamente de los efectos especiales, e incluso la cinta ha logrado una mejora sustancial en ese terreno. Sin estar completamente acabadas, las secuencias que involucran la aparición del monstruo verde lucen más logradas que en el intento anterior, además de que los elementos en pantalla se ven mejor integrados.

De hecho, si hubiera que rescatar dos secuencias enteras, éstas tendrían que ser las persecuciones que los cazadores inician contra Banner en una laberíntica favela brasileña y los pasillos de un campus universitario, las cuales desatan las esperadas metamorfosis del científico.

Sin embargo, el filme repite un error reciente del Iron Man, de Jon Favreau; el guion le impone al héroe un reto final gigantesco que supone el depliegue visual más importante de la cinta. Llegado el momento en que Banner y el villano interpretado por Tim Roth deben verse las caras, el guion incurre en obviedades y pierde cierta coherencia en aras de privilegiar un desenlace espectacular.

A pesar de ello, es imposible no notar lo que Marvel ha conseguido en sus dos últimos trabajos con los estudios de cine. Iron Man y The Incredible Hulk son dos apuestas por una ficción un poco más exigente en su realización, sin temores que le impidan ir en busca de los mejores actores posibles. Lo están logrando. No importa lo que digan los puristas de los cómics acerca de ella; esta película ha conseguido reponernos de la desazón que nos dejó Ang Lee.

 
 
 
 
  

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