IT: CAPÍTULO DOS

DIRECCIÓN: Andy Muschietti
TÍTULO ORIGINAL: It Chapter Two (2019)
PAÍS: Estados Unidos, Canadá
GUION: Gary Dauberman; basado en la novela de Stephen King
FOTOGRAFÍA: Checco Varese
MÚSICA: Benjamin Wallfisch
DURACIÓN: 169 minutos

 
       

Juan Carlos Romero Puga | @jcromero

Con valores de producción y de actuación muy superiores a los de la miniserie de 1990, además de un casting inmejorable, It: Capítulo Dos comete, desafortunadamente, el mismo error que le atribuye a uno de sus protagonistas, un escritor, autor de muy buenas historias, pero con finales muy decepcionantes.

En línea con lo que vimos en la primera cinta de 2017, la historia vuelve a la pequeña comunidad de Derry, cuyas alcantarillas son habitadas por el espectral payaso Pennywise (Bill Skarsgård), quien cada 27 años reaparece para cometer los asesinatos más brutales, cebándose especialmente con los niños.

Prácticamente todos los miembros de aquella pandilla de adolescentes impopulares que antes se le enfrentaron han crecido y han hecho su vida lejos, pero un viejo pacto entre ellos los trae de regreso el lugar de sus viejos miedos al enterarse que en Derry han comenzado a darse, una vez más, extrañas desapariciones y crímenes, atribuibles a Pennywise, ese ser sobrenatural e indestructible que se alimenta del miedo.

Todo lo que implica el reencuentro entre Bill (James McAvoy), Beverly (Jessica Chastain), Richie (Bill Hader), Mike (Isaiah Mustafa), Ben (Jay Ryan) y Eddie (James Ransone) está lleno de buenos momentos, camaradería, complicidad y recuerdos de niñez, que no dejan de estar cruzados por los momentos traumáticos que vivieron.

Pero es cuando el filme parece más prometedor, cuando juntos tienen que volver a enfrentarse a “Eso” y el terror paralizante apunta a ser el motor de la historia, que la historia pierde rumbo y comienza a apoyarse casi exclusivamente en los efectos especiales y en la reiteración de situaciones que hacen excesivo el metraje.

El guion divaga cuando se propone hablar del origen del mal, lo cual incluye una confusa explicación sobre una antigua tribu de indios americanos, y se torna en exceso arbitrario en los recursos que el grupo debe emplear para destruir al payaso. Para este punto, la película ha abandonado por completo cualquier sutileza y se ha desbocado en sus recursos visuales.

Como ya decía antes, el peor defecto de It: Capítulo Dos es no intentar más con menos, irse hasta las casi tres horas de duración e irónicamente, como el personaje antes mencionado, esforzarse demasiado en mantener el interés del espectador para darle un final decepcionante.

 
 
 
 
       

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