LETRA Y MÚSICA

DIRECCIÓN: Marc Lawrence
TÍTULO ORIGINAL: Music and Lyrics (2007)
PAÍS: Estados Unidos
GUION: Marc Lawrence
FOTOGRAFÍA: Xavier Perez Grobet
MÚSICA: Adam Schlesinger
DURACIÓN: 96 minutos

 
       

Juan Carlos Romero Puga | @jcromero

Con Letra y música pasa algo sumamente extraño, porque transcurrida ya buena parte de la cinta, llega un momento en que uno se descubre esperando a que pase algo más. El guion de Marc Lawrence tiene una anécdota interesante, pero carece casi por completo de quid.

La secuencia inicial tiene la gracia de una buena parodia. Se trata de un supuesto videoclip de un popular grupo de los ochenta llamado Pop, un poco risible para nuestro tiempo, pero que reproduce con buen tino la estética, los peinados y la moda de vinil de entonces. Veintitantos años después vemos a Alex Fletcher (Hugh Grant), el segundo vocalista del quinteto, quien ahora hace presentaciones personales para cuarentonas nostálgicas que lo idolatraban en su adolescencia.

Pero Alex tiene una oportunidad de volver, ya que la nueva sensación juvenil, Cora Corman (una muy divertida farsa de estrellas como Britney Spears), lo invita a componer y a grabar un dúo con ella. El enorme problema es que él es músico, pero no es bueno como letrista, así que tiene que buscar a alguien más. Ese alguien resulta ser Sophie Fisher (Drew Barrymore), una talentosa chica metida en labores triviales, gracias al miedo que le legó una relación mal terminada.

No hay mayor complejidad en la tarea que el relato impone a sus personajes, así que Lawrence echa mano de recursos que lejos de resultar en personajes más complejos o en un nudo más interesante, nos deja una película marginalmente entretenida, pero sin alma.

Poco hay que reprocharle a los actores. Drew Barrymore es encantadora siempre; Hugh Grant tiene diálogos divertidamente cínicos, pues su personaje se asume abiertamente como un has been de la música. Los momentos que tocan a Haley Bennett en su papel de ídolo juvenil no tienen desperdicio; es quizás en esas secuencias donde el director se suelta un poco y hace una interesante caricatura de cantantes —según reconoce él mismo— tipo Britney Spears, Shakira o Christina Aguilera, que enarbolan causas y filosofías que no entienden, pero a quienes no deja de chiflarles la fama y los reflectores.

Desgraciadamente, el filme se entretiene en contarnos la triste historia que acompaña a Sophie y que la limita a la hora de escribir. Digo "desgraciadamente", porque esta subtrama no añade mucho al resto ni es resuelta de manera satisfactoria, lo que al final habla de un guion deficiente.

Insisto en que la película es entretenida, pero tienen que pasarse por alto varios fallos para disfrutarla sin chistar. Hay que decir, eso sí, que los números musicales funcionan bastante bien, sobre todo los que exigen a Hugh Grant tomar un micrófono para cantar y bailar frente a un auditorio entero.

Julio Quijano, también colaborador de este sitio, tiene material traído directamente de Nueva York. Léanlo, vale la pena.

 
 
 
 
 

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