LIGERAMENTE EMBARAZADA

DIRECCIÓN: Judd Apatow
TÍTULO ORIGINAL: Knocked Up (2007)
PAÍS: Estados Unidos
GUION: Judd Apatow
FOTOGRAFIA: Eric Alan Edwards
MÚSICA: Loudon Wainwright III, Joe Henry
DURACIÓN: 129 minutos

 
       

Héctor Campio López | @campiolopez

Digamos que a la rubia Alison (Katherine Heigl) le han otorgado un ascenso laboral en el canal de televisión E! Entertainment. Esa noche se va a festejar a un antro, donde conoce a Ben (Seth Rogen), un tipo tarado, sin empleo ni futuro. El alcohol enciende su apetito y decide darle gusto al cuerpo con su nuevo amigo, quien sin mucha dificultad se mete entre sus sábanas rojas. Unas semanas después, qué sorpresa, Alison está embarazada. Aquí es donde debería comenzar la comedia.

Sin embargo, este episodio que sirve de arranque para la película Ligeramente embarazada, es el preludio de una sarta de estulticias tan graciosas como mirar a alguien tirarse pedos o, mejor aún, vomitando en un bote de basura. Y si no es eso, hay que hacer un chiste de una mujer cuando está visitando al ginecólogo.

El humor simplista de esta comedia para adolescentes sólo tiene comparación con el de películas como Sexo en Ibiza (Kevin & Perry Go Large, 2000); lo chistoso consiste en imaginar un trozo de excremento humano cubierto de pelos púbicos o al esposo de una señora limpiándose con una toalla fina después de haberse masturbado.

Es decir, en esta película de escasa creatividad, no hay situación alguna producto del ingenio, el enredo de situaciones o el absurdo. Lo que se puede verse, en realidad, es un conjunto de escenas mal editadas, inconsistentes, sin propósito en la historia y de un gusto superlativo por lo corriente.

Encontramos, por ejemplo, el día en que Ben llega acompañado de su concuño a la casa de sus tres amigos. Los encuentra a todos con los ojos irritados por una conjuntivitis. Ellos se encargan de darle la explicación: estuvieron arrojando sus flatulencias sobre las almohadas de unos y otros.

¿Cuál es el propósito de esa secuencia? ¿Hacer más explícita la vulgaridad de esos personajes? No hace falta, cuando en cada una de sus apariciones anteriores, cada uno ha soltado un rosario de expresiones soeces donde las palabras vagina, coger, pinga, chupar y nalgas aparecen como una entretenida charla de pubertos con halitosis mental. Este grupo también diseña un sitio web donde reporta las tetas y las ingles de las actrices famosas.

La relación entre ambos protagonistas, Alison y Ben, pasa a segundo término. El impedimento profesional que significa este embarazo accidental para la joven entrevistadora de televisión no la tiene más preocupada que el hecho de que su desobligada pareja lea unos libros para padres neófitos. Su llanto y consternación es más fingida que su dramatizado parto, escena en la cual el director Jud Apatow se encarga de ofrecer una toma de tres segundos para mirarle la cabeza de la criatura, coronando a la entrada de las entre piernas de la madre.

A estos eternos adolescentes de treinta años que son los protagonistas, no podía quedarles mejor una película ligeramente lerda sino una completamente estúpida. Los recién embarazados no pueden ponerse de acuerdo si deben tener sexo de a cucharita o de a perrito, porque piensan que pueden picarle un ojo al feto. Ni siquiera su calentura los exime de diálogos tan gratuitos.

La película parece de lo más apropiado en un país donde las adolescentes están encargándose de revertir las estadísticas demográficas y los padres jóvenes son personajes dignos de admiración. Qué chistoso es tener un hijo no deseado. Lo último es un sarcasmo.

Todos disfrutamos de la calentura, pero si se hacen chistes sobre ella, cuando menos que se hagan con inteligencia.

 
 
 
 

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