PREMONICIONES

DIRECCIÓN: Mennan Yapo
TÍTULO ORIGINAL: Premonition (2007)
PAÍS: Estados Unidos
GUION: Bill Kelly
FOTOGRAFIA: Torsten Lippstock
MÚSICA: Klaus Badelt
DURACIÓN: 96 minutos

 
       

Héctor Campio López| @campiolopez

Premoniciones es un drama esquizofrénico, piensa quien esto escribe, mientras avanzan los primeros minutos de esta la película. Poco después, cambia de opinión y cree que es una cinta de misterio al estilo de Alfred Hitchcock. Al final, está seguro que un episodio mal logrado de Dimensión desconocida pudo haber sido más satisfactorio.

Y no por Sandra Bullock, quien siempre cae muy bien, sino por una historia que deja en el camino muchos cabos sueltos y al final, pretendiendo que el público los olvide, recurre a la fe religiosa para sanar sus pecados de omisión.

La actriz interpreta a Linda Hanson, un ama de casa que un buen día, por la mañana, recibe la visita de un policía que le notifica que su esposo ha muerto en un accidente automovilístico. Se pone triste, le cuenta a sus hijitas que su papi se murió y que no volverá. Se abrazan. En la siguiente escena, vemos a la señora despertar en su cama. Baja al desayunador y se encuentra (oh, sorpresa) con el marido (Julian McMahon), tomando café y viendo las noticias en televisión. Se desconcierta.

El espectador concluye que se trató de un sueño premonitorio sobre el destino del marido. Sin embargo, en la secuencia siguiente, la historia parece volverse interesante. Vemos a Sandra Bullock despertar en un nuevo día y darse cuenta que el marido siempre sí está muerto.

El director Menan Yapo hace su mejor esfuerzo para ubicarnos en un juego de secuencias entre sueño y realidad, el cual sólo puede seguirse al principio. Algunas escenas nos hacen suponer que Linda Hanson es una mujer loca. Otras, que alguien le está poniendo trampas para que pierda el juicio. Y otras más, que vive transitando en el tiempo, entre los días que antecedieron a su viudez y los posteriores.

Después todo se vuelve confuso, lo que hace pensar que el guion original fue modificado posteriormente por varias manos. En una escena aparece, sin necesidad alguna, un cuervo muerto en el patio; lo que en el lenguaje cinematográfico primario, significa terror. Y después, una de las niñas aparece con la cara llena de costuras, lo que quiere decir, más terror.

La falta de fuerza de todos los personajes pretende compensarse con esos y otros efectos, que en el contexto de la historia son irrelevantes. La película no ofrece ninguna sorpresa, ni explicaciones al espectador que busque consistencia en la historia.

Lo malo de las películas con temas sobrenaturales es que crean en el auditorio la expectativa de una vuelta de tuerca o golpe maestro final, que le dé sentido a toda la historia. Cuando esto no ocurre, uno sale del cine decepcionado.

 
 
 
 
 
       

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