LA REVELACIÓN

DIRECCIÓN: Joel Schumacher
TÍTULO ORIGINAL: The Number 23 (2007)
PAÍS: Estdos Unidos, Alemania
GUION: Fernley Phillips
FOTOGRAFIA: Matthew Libatique
MÚSICA: Harry Gregson-Williams
DURACIÓN: 101 minutos

 
       

Juan Carlos Romero Puga | @jcromero

Del largo listado de cintas dirigidas por Joel Schumacher, me quedo con una sola: Enlace mortal (Phone Booth, 2002) una muy meritoria cinta de suspenso claustrofóbico, con un guion de Larry Cohen y actuaciones notables de Colin Farrel, Forest Whitaker y Kiefer Sutherland.

The Number 23, el más reciente trabajo de Schumacher (con el horroroso título en español de La revelación), es un prolongado acto de habilidad matemática que intenta probar cómo algunas fechas, nombres, direcciones y otros elementos triviales están determinados por el 23, un número que parece estar siempre presente en hechos fatídicos.

Para entender mejor esto, Walter Sparrow (Jim Carrey) es un hombre promedio con una bella esposa, un hijo adolescente y un trabajo como empleado de una perrera. El día de su cumpleaños, febrero 3, Walter recibe como regalo un libro titulado The Number 23, una novela de suspenso de un escritor desconocido. El argumento del libro gira en torno al detective Fingerling, quien durante la investigación de un asesinato es testigo del suicidio de una hermosa chica que logra contagiarlo de una loca obsesión por el número 23, que termina por perseguirlo página a página.

Los indiscutibles paralelismos entre su vida y la del detective hacen dudar a Sparrow acerca de sí mismo. La lectura lo lleva hasta el punto de pensar que, dadas algunas condiciones, puede ser capaz de los mismos actos asesinos que se describen en el texto.

Hasta ahí, todo parece un interesante juego numerológico, pero nada más. Durante cerca de 40 minutos uno no logra atinar a la utilidad real de saber que Kurt Cobain murió en 1994 (1+9+9+4=23), que el Titanic se hundió el 15 de abril de 1912 (1+5+4+1+9+1+2=23) o que el calendario maya marca el 12 de diciembre de 2012 (20+1+2=23) como la fecha del fin del mundo y el inicio de una nueva era.

La cinta no termina por ganarse el verdadero interés del espectador sino hasta el último tercio, cuando los personajes dejan por fin los números para meterse en una historia real, por sí sola más intrigante que el resto. Digámoslo así para no revelar demasiado del argumento: cuando el libro llega a su final lo mejor de la película da inicio.

El asunto es que el único actor en escena (es decir el único que luce verdaderamente) es Jim Carrey, quien se desdobla en dos personajes, el de Sparrow y el de Fingerling, para demostrar que su carrera en la comedia es sólo indicador de sus grandes recursos como actor.

Es de Schumacher de quien deberíamos esperar más después de veintitantas películas rodadas. Y es que el guion del debutante Fernley Phillips, esforzado aunque bastante regular, requería sin duda de la mano de un director capaz de hacer una mejor lectura para potenciar las fortalezas. No obstante, La revelación se pierde en la reiteración de una idea que a priori no sonaba tan mal, pero que se convierte en un fardo.

El descenso del protagonista a los oscuros infiernos de la esquizofrenia merecía un mejor tratamiento que lograra motivar al público a arquear las cejas en actitud de incredulidad, en lugar de esbozar una sonrisa. Pero bueno, con un director recordado por sus cintas más fallidas (Batman y Robin), el resultado es tan mediano como coherente.

 
 
 
 

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