SUPERMAN III

DIRECCIÓN: Richard Lester
TÍTULO ORIGINAL: Superman III (1983)
PAÍS: Estados Unidos, Reino Unido
GUION: David Newman, Leslie Newman
FOTOGRAFÍA: Robert Paynter
MÚSICA: Ken Thorne
DURACIÓN: 125 minutos

 
       

Juan Carlos Romero Puga | @jcromero

Pocos saben que Richard Donner, director de Superman en 1978, rompió con los productores durante la filmación de la segunda parte, debido a diferencias respecto al tono que la película debía tener. Y es que mientras el también director de La Profecía deseaba conservar la nostalgia y su visión del héroe como fue creado, los hermanos Salkind querían una comedia. De ahí, las ridiculeces que pueden verse en buena parte de Superman II y que fueron filmadas por Richard Lester.

Ese hecho explica más claramente el porqué la tercera parte resulta tan fallida y el porqué se sacrifican las grandes apariciones del protagonista para insertar a un personaje "cómico", interpretado por Richard Pryor, quien en toda su carrera nunca actuó con tan poca convicción.

En esta cinta, que originalmente iba a llamarse Superman vs. Superman, Gus Gorman (Pryor) es un hombre sin empleo que se descubre a sí mismo como un ingenioso programador informático. Un inescrupuloso magnate, Ross Webster (Robert Vaughn), decide hacerlo parte de sus planes para controlar los mercados mediante acciones ilegales que implican deshacerse de un eventual obstáculo: Superman.

La historia está llena de despropósitos como la existencia de un satélite que puede modificar el clima a capricho y producir un huracán sobre Colombia, o que el supuesto genio programador sea capaz de diseñar una computadora indestructible, altamente sofisticada, en el reverso de una caja de cigarrillos.

Pese a ello, Christopher Reeve tiene su mejor papel en toda la saga. No sólo profundiza en su carácter más humano de Clark Kent, al reencontrarse tras muchos años con una antigua compañera de clase en la reunión del colegio de Smallville —poniendo por un momento de lado a Lois Lane—, sino que además saca adelante dos personajes, luego de sufrir un envenenamiento que hace salir la parte más oscura de su personalidad.

Las mejores escenas de Reeve se dan fuera de la gran ciudad, al lado de la preciosa Annette O'Toole, quien interpreta a Lana Lang; sin embargo, la secuencia que vale toda la película se desarrolla en un lote de autos chatarra donde la parte sombría de Superman se enfrenta a su alter ego.

El resto, francamente no es muy bueno. Salvo su aparición durante un incendio en una planta de químicos, el hombre de acero tiene pocas intervenciones que pueden llamarse realmente heroicas. Los efectos especiales están mejor logrados y el blue screen se nota menos, pero la mayoría de las situaciones y los diálogos de los villanos resultan burdas, mientras que el humor, con excepción de algunas pequeñas cosas, es poco efectivo.

Pero Superman III no fue ni por mucho el peor de los filmes que sobre el personaje hizo Christopher Reeve. Cuatro años después de ésta se estrenó una cuarta cinta dirigida por Sidney J. Furie, para la cual regresó Gene Hackman, y en la cual se partía de una idea ridícula y demagógica que intentaba condenar la carrera armamentista que sostenían todavía Estados Unidos y la extinta Unión Soviética.

Superman no volvería a volar sino hasta casi diecinueve años después.

 
 
 
 
  

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