SUPERMAN REGRESA

DIRECCIÓN: Bryan Singer
TÍTULO ORIGINAL: Superman Returns (2006)
PAÍS: Estados Unidos
GUION: Michael Dougherty, Dan Harris
FOTOGRAFÍA: Newton Thomas Sigel
MÚSICA: John Ottman, John Williams
DURAC IÓN: 154 minutos

 
       

Juan Carlos Romero Puga | @jcromero

En algún punto de los últimos 25 años, las historias que nos decían que lo único que se necesitaba para que los malos ganaran era que los demás no hiciéramos nada, dejaron de ser ciertas. Perdimos la inocencia enfrentados a nuestros nuevos problemas y algunas cosas, como la fantasía que leíamos, tenían que terminarse.

En 1986, la DC Comics encomendó a John Byrne y Marv Wolfman entregarle al mundo a un Superman más maduro y moderno. Ambos redefinieron por completo aspectos esenciales de la historia del personaje y de la de otros a su alrededor. Uno de los cambios más importantes en la continuidad fue el de Lex Luthor, quien dejó de ser un genio científico con la vaga ambición de controlar el mundo para aparecer como un duro empresario, cuyo poder político, relaciones y actos de beneficencia lo han hecho virtualmente intocable a los ojos de la ley.

A dos décadas de la desaparición de aquel Superman de Christopher Reeve, Bryan Singer y un equipo de escritores decidieron narrar su regreso a partir de una idea que parecería inmejorable como punto de partida. La historia se ubica cronológicamente al término de Superman II (1980). El Hombre de Acero ha desaparecido durante cinco años y regresa a la Tierra para descubrir que el mundo es diferente y que su amada Lois Lane (Kate Bosworth) tiene un hijo de cuatro años y un prometido (James Marsden).

Lois ha ganado además un premio Pulitzer por un texto titulado “Por qué el mundo no necesita a Superman”. A lo largo de cinco años todos han aprendido a sobrevivir sin un gran héroe, a hacer su vida normal sin esperar más que aparezca alguien del cielo para cambiar las cosas. “El mundo no necesita un salvador. Yo tampoco”, dice la reportera en su reencuentro.

Singer batalla a lo largo de dos horas y media por refutar ese titular y probar lo contrario. Sin embargo, el guion es incapaz de penetrar en el conflicto del héroe y su búsqueda de un lugar en el mundo, además de que desaprovecha la oportunidad de romper con el pasado y reelaborar la figura del villano. Kevin Spacey vuelve a ser la ambición absurda por controlar el mundo; el hombre cruel que debería ser Luthor se convierte en una ridícula caricatura en tiempos en que todos los límites han sido quebrantados y en que los criminales juegan de otra manera.

Algo similar pasa con los papeles secundarios. Personajes que tenían roles importantes en distintos momentos de las historias de Superman, se ven desdibujados, ocupando un lugar casi de meros espectadores ante la acción. Ahí es donde la historia de Singer y sus escritores tiene su mayor fracaso porque coloca el peso entero de la historia en la relación del héroe con Lois Lane, dejando los efectos especiales (fallidos en varios momentos) como la principal oferta de la película. Asimismo, si bien la música de John Ottman no pasa inadvertida, es la partitura original de John Williams la que sigue dándole fuerza a la cinta.

De la espantosa historia detrás del pequeño hijo de Lois Lane, mejor no hablar.

Los créditos iniciales, la secuencia final y algunos otros momentos del filme son indicación inequívoca de que el director Bryan Singer concentró importantes esfuerzos en hacer un homenaje al trabajo de Richard Donner de 1978. Existe un notable trabajo en el diseño de producción, efectos especiales que por momentos alcanzan un realismo impresionante. Pero la cinta no consigue insertar a Superman en un contexto más profundo y actual o devolverle su lugar como el superhéroe más importante de la cultura popular. Después de las Torres Gemelas, los malos ya no pueden ser los mismos; los héroes tampoco.

 
 
 
 

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