TRES SON MULTITUD

DIRECCIÓN: Joe Russo, Anthony Russo
TÍTULO ORIGINAL: You, Me and Dupree (2006)
PAÍS: Estados Unidos
GUION: Michael LeSieur
FOTOGRAFIA: Charles Minsky
MÚSICA: Theodore Shapiro
DURACIÓN: 110 minutos

 

 
       

Héctor Campio López | @campiolopez

La historia es sencilla: una pareja de recién casados que recibe como huésped a un incómodo amigo durante varios días. Con la cantidad de chistes que podrían hacerse sobre esta línea argumental podría escribirse un guion tan grueso como la Biblia. Si agregamos que ese amigo es un adolescente de 35 años, es seguro que podrían rodarse trilogías con el mismo personaje una y otra vez.

Para quienes disfrutamos de dosis normales de humor escatológico, la expectativa por una película que anuncia la trama desde el título y que además incluía un muy buen reparto, resultó frustrada. No cabe duda que para echar a perder una tercia de buenos actores, se necesita un guión pobre como éste.

Son pocas las situaciones chuscas que el visitante, Dupree (Owen Wilson), provoca en la casa de sus anfitriones Matt Dillon (Carl) y Kate Hudson (Molly); hay poca interacción entre ellos. Antes de la primera sonrisa hay cerca de 20 minutos de una convencional boda en Hawai (convencional en términos de las comedias románticas, por supuesto). Y es ese el primer anuncio de la lentitud con la que las escenas jocosas se sucederán durante el resto de la película.

Estoy seguro que Kate Hudson da para mucho más que una escena en traje de baño a bordo de un yate. Que los gestos de Owen Wilson y su personalidad genéticamente guarra no necesitan de un humor pretendidamente sexy (que en Tres son multitud resulta torpe) para hacer funcionar una historia. Que Matt Dillon podría ser menos solemne si se le dijera qué hacer. Y que Michael Douglas debió haber tenido mucha necesidad cuando aceptó actuar en esta cinta.

Sin miras a volverse en su conjunto más divertida que sus cortos promocionales, Tres son multitud se convierte al final en la absurda historia de redención de un perdedor. Los directores son igualmente ineficaces para hacer funcionar las escenas que se suponen tristes, serias o las que requieren ingenio. En este último caso, antes de concluir su churro, Joe y Anthony Russo optaron por rodar una corretiza entre Dupree y un guardia de seguridad (al estilo de Viruta y Capulina, sólo que en una versión desprovista de toda gracia).

Una experiencia de lo más insípida.

 
 
 
 
  

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