VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA

DIRECCIÓN: Eric Brevig
TÍTULO ORIGINAL: Journey to the Center of the Earth (2008)
PAÍS: Estados Unidos
GUION: Michael Weiss, Jennifer Flackett, Mark Levin; basado en la novela de Julio Verne
FOTOGRAFÍA: Chuck Schuman
MÚSICA: Andrew Lockington
DURACIÓN: 93 minutos

 
       

Juan Carlos Romero Puga | @jcromero

Viaje al centro de la Tierra merece poco. Sus productores, su director, todos capitulan antes de que la historia realmente despegue, para entregarle la verdadera conducción de la cinta al departamento de efectos especiales.

Hecha para lucir en las contadas salas equipadas con tecnología RealD que hoy existen, la película se convierte en un producto derivativo y realmente no muy entretenido cuando se ve en un complejo cinematográfico común.

Más que una adaptación de la novela homónima de Julio Verne, Viaje al centro de la Tierra recrea aspectos de la historia original, a través de Trevor Anderson (Brendan Fraser), un profesor e investigador universitario que, basado en el libro y en las notas de su hermano fallecido, intenta probar que las palabras del autor francés eran más que una ficción.

Acompañado por Sean (Josh Hutcherson), hijo de su hermano muerto, y Hannah (Anita Briem), una guía de montaña islandesa, el héroe se convierte en una versión diluida de Indiana Jones, a miles de metros bajo la superficie. Más que obtener evidencia objetiva de sus descubrimientos, los protagonistas se embarcan en una permanente huida de criaturas prehistóricas y monstruos marinos que los obliga a realizar actividades de riesgo como el rappel y a correr sobre superficies inestables para ponerse a salvo.

Si el filme no naufraga del todo, se debe principalmente al fichaje de Brendan Fraser en el papel principal; después de haber rodado tres partes de La Momia, el actor parece cómodo en el género. En lo que que toca al director, éste responde al perfil de lo que la producción finalmente buscaba; la experiencia de Eric Brevig como realizador se reduce a algunos capítulos para televisión de la serie Xena, sin embargo, su trabajo en efectos visuales abarca películas como Hombres de Negro, Pearl Harbor y El día después de mañana, entre otras.

Otros directores como Paul Chart, quien rechazó el proyecto cuando se le exigió cambiar el guion y ponerlo al servicio de la tercera dimensión, terminaron teniendo razón. Viaje al centro de la Tierra termina siendo más el recorrido por un parque temático de Disney, que una buena cinta de aventuras.

Es un hecho que en 3D la experiencia es diferente; uno puede ver gotas de agua que flotan en el ambiente, animales que se mueven en parvadas o cardúmenes en torno a uno, vagones de una mina abandonada que transmiten la misma sensación de vértigo de una montaña rusa. En dos dimensiones, esa magia desaparece; queda una película marginalmente entretenida y medianamente aburrida.

 
 
 
 
  

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